Protección respiratoria

Eviten problemas respiratorios para el personal con el uso de respiradores

Existen diversas situaciones y elementos que causan problemas de salud para los trabajadores, especialmente en entornos industriales, sin embargo, hay algunos que se omiten, no porque sean de bajo riesgo, sino porque son casi imperceptibles. El polvo es un buen ejemplo. Provoca diversos problemas para la salud, por lo que es importante su control, ya sea en interiores o exteriores. Algunos recurren a la ventilación, sin embargo, no es suficiente. La manera más efectiva de garantizar su salud es el uso de protección respiratoria.

Muchos conocen la importancia de los protectores, por ejemplo, los respiradores, sin embargo, omiten su adquisición para ahorrar dinero y optan por otros métodos. La salud respiratoria del personal no es un juego, por tal motivo deben asegurarla con su compra. Les diremos a continuación los daños que puede causar el polvo y algunos criterios para elegir el equipo de seguridad personal EPP adecuado.

¿Cómo es eliminado el polvo por el sistema respiratorio?

La exposición a cualquier tipo de polvo puede dañar la salud de los trabajadores, especialmente su sistema respiratorio, que está expuesto de forma constante. Por fortuna, nuestro cuerpo ha creado mecanismos para disminuir los riesgos. Un ejemplo es la filtración de las partículas que ingresan a las vías, sin embargo, no es una defensa eficiente en algunos casos.

Las partículas ingresan al sistema respiratorio cuando inhalamos inconscientemente, pero permanecen en las vías superiores, que funcionan como filtros. Para eliminar aquellas que son capturadas, nuestro cuerpo ha diseñado los estornudos. Se trata de un mecanismo útil, sin embargo, algunas partículas logran atravesar el filtro primario y acceder a la tráquea. Llegan después a los pulmones, que reaccionan ante los agentes extraños según el sitio donde se establezcan.

Las partículas que permanecen en la nariz pueden irritarla y causar afecciones como rinitis o inflamación de la membrana mucosa. Si llegan más profundos pueden causar daños mayores como inflamaciones en bronquios (bronquitis) o tráquea (traqueítis). Nuestro cuerpo es muy sabio, por lo que nuestros pulmones generan proteínas, que se adhieren a las partículas con gérmenes para neutralizarlas, sin embargo, no es suficiente. Los daños más notorios se presentan en las zonas más profundas del sistema respiratorio y si hay partículas en grandes cantidades, pueden agravar las afecciones existentes.

Nuestros bronquios tienen una estructura celular semejante a los cabellos, que se llama cilios. Tienen la función de limpiar las vías respiratorias y retirar los residuos y bacterias. En ella hay células caliciformes esparcidas que producen mucosa para capturar los microorganismos y mantener íntegro el recubrimiento bronquial, pero su función puede alterarse por el humo del tabaco.

Existen varios factores que influyen en los efectos del polvo y partículas como el tamaño y peso. Mientras más pesados y grandes sean, se establecerán más fácilmente. Otros factores influyentes son las características de los trabajadores que inhalan el polvo y la composición química del último, que puede alterar la capacidad del sistema respiratorio para eliminar el polvo dañino.

¿Qué enfermedades causa el polvo para los trabajadores?

Son diversas las enfermedades en las vías respiratorias causadas por el polvo y la mayoría puede evitarse con protección respiratoria. Algunas enfermedades broncopulmonares como asma, rinitis y alveolitis se relacionan con las partículas menores de cinco micras, además, pueden complicarse y tornar en fibrosis pulmonar.

Hay también diversas afecciones conocidas como neumoconiosis, que son causadas por la constante deposición de partículas en los bronquios e inhalación de polvo. Aparecen comúnmente en mineros, por tal motivo son comunes los respiradores en ese sector.

El polvo daña el sistema respiratorio de forma inevitable y en algunos casos puede derivar en cáncer. Las enfermedades más comunes y asociadas con el polvo son las siguientes:

Neumoconiosis benigna

Se trata de una enfermedad causada por la inhalación de polvo aparentemente inocuo, que se deposita en los pulmones hasta llegar a niveles donde son visibles en las radiografías. Se relaciona con polvos de metales como estaño y hierro y no causa daños en el tejido pulmonar, por lo que no causa discapacidad, sin embargo, sí puede provocar molestias y disminuciones del desempeño.

Neumoconiosis

Agrupa diversas neumopatías crónicas causadas por la inhalación de polvos y partículas minerales. Las enfermedades abarcadas reciben su nombre según el polvo que las causa. Las más conocidas son las siguientes:

  • Asbestosis o amiantosis (del polvo de amianto).
  • Silicosis (del polvo de sílice).
  • Talcosis (del polvo de talco).

Neumonitis

Se trata de una inflamación de los bronquiolos o tejidos pulmonares, que es causada por la inhalación de polvos de metales. Presenta síntomas similares a los de la neumonía, sin embargo, varían en intensidad y según el metal inhalado. Entre los principales causantes destacan el polvo de berilio y cadmio.

Mesotelioma de la pleura

Se trata de un tumor pulmonar, que es causado principalmente por la exposición al amianto.

Cáncer de pulmón

Ocurre comúnmente por la exposición al polvo de amianto.

Adquieran respiradores para prevenir enfermedades causadas por el polvo

Elegir protección respiratoria es crucial para evitar los riesgos señalados, sin embargo, es importante elegir el tipo adecuado. Algunos criterios que les ayudarán en la elección son los siguientes:

Conocer el tipo de peligro

Elijan un ejemplar adecuado para el riesgo de partículas, ya sean fibras peligrosas o polvos. Los respiradores de filtro son la mejor opción, sin embargo, si también hay vapores, opten por cartuchos de combinación.

Determinar si es necesaria la protección

La evaluación de la exposición debe producir los niveles de exposición del personal para las partículas analizadas. Los resultados son medidos comúnmente en partes por millón (ppm) o miligramos por metro cúbico de aire (mg/m3), usualmente premediados durante jornadas de ocho horas.

Comparen sus niveles de exposición con el límite de exposición permisible establecido por organizaciones de seguridad como OSHA. En caso de que los niveles de exposición del personal sean menores al límite de exposición, entonces no requieren respiradores.

Determinar el nivel de protección requerido

Los respiradores aprobados por organizaciones locales e internacionales poseen un factor de protección asignado, que varía de 10 a 10,000. Se trata del nivel de protección respiratoria en el entorno, que se espera que los respiradores proporcionen a los usuarios. Por ejemplo, si es 10, quiere decir que el respirador puede proteger contra los niveles de exposición, que son hasta 10 veces el límite de exposición permisible para ese riesgo.

Si desean respiradores de calidad contacten a nuestros expertos. Tenemos una gran variedad de modelos para diversas aplicaciones. Manejamos las mejores marcas como Dermacare, 3M, Jyrsa, Truper, Surtek, Moldex, entre otras. Para más información de nuestros protectores u otros equipos, como los lentes de seguridad transparentes, marquen al (449) 688 1757 o visítennos en Av. Mahatma Gandhi #313, local 2, Agricultura, 20234, Aguascalientes, Ags.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat